PRESENTACIÓN

¡Hola! Les saludo desde aquí, punto y lugar del Universo conocido para dar noticias de lo que nos sucede aquí, y de lo que imaginamos que sucede -no toda la información es confiable. En testimonio muy personal, conversaremos de las asechanzas de la contemporaneidad -arte, política, sociedad-, tal como se nos muestran en tiempo real, sin mucho descerebrarse y sobre todo, tratando de no aburrirnos. Así que ya está. Nos vemos cada semana para empezar o cada vez que sea posible acceder a esa ruta única y casi mítica de transitar que es hoy Internet.

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“Ir lo más lejos posible, dado que lo esencial es inconfesable”.

Georges Bataille

La experiencia interior


domingo, 1 de agosto de 2010

¡Ah, este Borges!

Jorge Luís Borges 1951Image via Wikipedia
No hay ejemplo mejor para constatar la complejidad en que conviven la memoria, la cultura y la cotidianidad, que acudir al inefable Don Jorge Luis Borges, o lo que es lo mismo, realismo contra metafísica, figuración contra irracionalismo. La experiencia de los azogues surrealistas ante lo extraordinario. Para ello, apoyarse en Ricardo Piglia, admirador de su obra, la cual ha escudriñado devotamente. Sus estudios, conferencias talleres y entrevistas sobre Borges y la literatura han sido recogidas en Crítica y ficción (Editorial Anagrama, Barcelona, 2001): “un tratado de poética escrito bajo la forma ficticia de conversaciones reales”.

De allí, les muestro esta perla que no requiere mayores comentarios:

-¿Qué zona de la crítica de Borges es la que más le interesa?
-El tipo de reflexión sobre el estilo y el lenguaje que hay ya en sus primeros ensayos, el modo en que analiza la propia materia en que están construídos los textos, las metáforas, los sistemas de argumentación, es una prueba de algo que yo creo acompaña a su obra desde el principio, es decir, el intento de mostrar cómo se ha hecho el texto. Eso se ve desde Inquisiciones. No interpretar ni dar una receta de cómo debe ser hecho, sino hacer ver el procedimiento a partir del cual ese texo ha sido construido.(…) En El arte narrativo y la magia, por ejemplo, Borges dice que el problema central de la narrativa es la causalidad. Es decir, no pensemos en forma y contenido; pensemos en el elemento que unifica, pensemos en cómo se derivan las relaciones de motivación, las relaciones de organización del relato, que son al mismo tiempo elementos del argumento y elementos de la forma. Y a partir de ahí construye una descripción del arte de narrar que es notable.

-Su valoración de la Enciclopedia Británica o su idea de la filosofía como literatura fantástica…

-Me parece que es necesario desconfiar de lo que Borges dice: desconfiar de lo que dice tratando de captar el mecanismo. Porque si tomamos esos ejemplos, el ejemplo de la filosofía como literatura fantástica, el ejemplo de la enciclopedia o el de la definición de los clásicos, creo que podríamos inferir uno de los grandes pilares de la crítica borgeana, lo que en muchos sentidos yo llamaría lo borgeano mismo: la idea de que el encuadramiento, lo que podríamos llamar el marco, el contexto, las expectativas de lectura, constituyen el texto. Esto es, por un lado, una teoría del género. Si digo que le voy a contar un cuento de terror, lo estoy preparando para que lea el terror. El marco es un elemento importantísimo de la constitución ficcional. En Borges la ruptura del marco es un elemento básico de su propia ficción.(…) Es un sistema que tiene que ver con una trradición de los mundos posibles, de la constitución de los espacios de diferenciación de verdad y ficción como teoría del marco, y por otro lado hay una aplicación notable dçde esa cuestión que consiste en leer fuera de contexto. Yo diíìa que la lectura de Borges consiste en leer todo fuera de contexto: leamos la filosofía como literatura fantástica, leamos La imitación de Cristo como si hubiera sido escrita por Céline, leamos el Quijote como un texto contemporàneo escrito por Pierre Menard, leamos el Bartleby de Melville como un efecto de lo kafkiano. Ese movimiento de desplazamiento es la operación básica de la crítica de Borges y es el que produce ese “toque” que llamamos lo borgeano.. Se podría decir que consiste en leer todo como literatura, pero también podríamos decir que consiste en leer todo corrido de lugar.. Si cambio un texto de lugar, ya sea porue le cambio la atribución, le cambio la colocación temporal, lo ligo con otro texto que no le corresponde, produzco en ese texto una modificación. Eso hace que la lectura de Borges sea muy creativa, muy constructiva de relaciones inesperadas. No solo constitutiva de sentidos nuevos, como en la historia de la crítica que es una lucha por cambios de contexto, sino también cambios en la construcción de un efecto diferente, ficcional. En ese sentido la definición de un clásico como como un texto que todos leemos como clásico es simétrica a su definición de género: un género es una perspectiva de lectura. Un género es un modo de leer y la literatura es un modo de leer, un modo de leer como literatura y ésa es toda la definición posible de lo literario. Literatura es lo que leemos como literatura. Es una extraordinaria definición.

Y sin disminuir a Piglia, mejor:

Borges por Borges

(En entrevista con el poeta Rodolfo Braceli)
-¿Le preocupa, Borges, lo que habitualmente se denomina el porvenir de la humanidad?
-Mi preocupación sería vana; no modificaría el curso prefijado por los ángeles deficientes que urdieron esta guarangada que es el mundo que habitamos. Mi preocupación sería una petulancia.
-¿A dónde cree que va a parar el mundo?
-Lo único que sé es que va a parar a algo muy distinto del presente. Y pienso que cualquier presente es siempre bastante difícil.
-Ah, entonces al menos cree que el mundo va a desembocar en algo y no en el exterminio total.
-No, en el exterminio no creo. Por ejemplo si pensamos en el siglo XIX vemos que fue muy distinto del XVIII y el XVIII muy distinto del XVII. De modo que el siglo XXI será muy distinto del XX.
-¿Distinto en qué?
-Posiblemente en el siglo XXI a nadie le interesen las máquinas y no exista el periodismo…Posiblemente a nadie le interese la política, la arquitectura retorne a las casas bajas, los vehículos desaparezcan y los aviones se vuelvan innecesarios porque nos daremos cuenta de que no vale la pena andar de un lado para el otro. Lo único que sabemos con certeza del porvenir o de los porvenires, es que serán distintos. Es cuestión de mirar hacia atrás: en la Edad Media y aún en el siglo XVII la teología era la pasión de la gente; los campesinos en Escocia discutían sobre temas teológicos. Y ya vemos, ahora muy pocos discuten sobre teología. Del mismo modo es muy probable que los temas que hoy interesan, no interesen a nadie en el siglo XXI, por ejemplo, las formas de gobierno. Creo y deseo que en el porvenir los políticos dejen de ser ridículos hombres públicos y no exista la política y que, con ello, desaparezcan las fronteras, esa cosa absurda. Además, en este mundo, los bienes deberían ser mejor repartidos, ¿no?.
-Me alegra, me sorprende un poco escuchar esto de sus labios, Borges. Entonces no era cierto que el futuro no le preocupa.
-Lo cierto es que mi preocupación de nada sirve. Yo puedo ahora blasfemar contra el desmedido cuello de la jirafa, pero eso no modificará a la jirafa.
-Borges, unas palabras para los que vivan en el año 2000.
-Yo les aconsejaría que se olvidaran de Borges y de todo lo que escribió.
-¿Y que más les pediría?
- Creo que es un suicidio póstumo bastante total, ¿no?. No me exija más.
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